Entre charlas y pulqueEntre el caos de la Ciudad de México —los trayectos largos, las charlas entre voces y la rapidez con la que todo avanza— surgió una idea que hoy se llama Pulque y Ceniza
Nota periodistica3 min
21 Jul
Origen—Hay cosas que no se pueden guardar todo el tiempo —añadió, sin mirarme directamente—. Cuando algo te arde, tarde o temprano se tiene que decir. Lo que arde, cuenta. Si no, nada más se queda ahí adentro haciendo ruido
Historia corta5 min
14 Ago
La sentencia de un contrato rotoSus noches terminaban siempre en la cocina. Ahí, bajo la tenue luz de un foco que zumbaba, Don Arturo se enfrentaba a sus demonios.
Historia corta5 min
21 Ago
Dos horas, un título y cero pagos extra.El camión va tan lleno que ya no sé si voy sentado o siendo cargado como el niñito Jesús en Navidad; una experiencia muy marxista, la verdad. Mientras avanzo, veo a la banda: señoras que ya vienen cansadas antes de empezar el día, tipos con cara de “otra vez no”, estudiantes medio dormidos y yo, pensando en fenómenos sociales que superan a la IA, cuando lo único fenomenal aquí es alcanzar lugar. Nadie va feliz, pero todos vamos puntuales, porque la pobreza no perdona retardos. Aquí no hay sueños, hay rutas.
Cronica5 min
10 Sep
No lo haré.Siempre he tratado de evitar el dolor físico y emocional, pero lidio con él a diario, en cada momento, tanto que se me destroza el alma y no sé explicarte la razón por la que me siento así de roto.
Cronica8 min
05 oct
Teresa kiere kerer.Como si fuera inevitable.
Como si, a cierta edad, el cuerpo tuviera que comenzar a pedir determinadas cosas y, si no lo hacía de la manera esperada, hubiera algo incorrecto en él.
Teresa había llegado a preguntarse si quería sexo o si quería querer querer sexo
.La diferencia parecía pequeña cuando la pensaba en voz alta.
Para ella no lo era.
Quizá deseaba a ciertas personas, pero no quería lo que supuestamente venía después.
Quizá quería intimidad, pero no sabía si necesitaba que esa intimidad tuviera un nombre.
Quizá quería besar a alguien sin que ese beso se convirtiera automáticamente en una promesa.
Quizá quería dormir con alguien sin que dormir significara nada más.
Quizá algún día querría todo lo contrario.
No lo sabía.
Y no saberlo era, al parecer, un problema.